Cielo en Atacama permite a astrónomos dilucidar misterios del universo

Cielo en Atacama permite a astrónomos dilucidar misterios del universo. En el inhóspito desierto de Atacama, el Observatorio Paranal no descansa en su labor. Con cielos sin nubes durante al menos 300 días al año y características atmosféricas envidiables para mirar las estrellas, el desierto de Atacama es el paraíso de los astrónomos. ¿Qué se estudia allí? Parte del destino de la humanidad.

La astrónoma italiana Eleonora Sani trabaja todas la noche estudiando los agujeros negros en uno de los cuatro telescopios de ocho metros. Su colega francesa, Pascale Hibon, está decidida a descubrir dónde termina el universo. Y las investigaciones del astrónomo chileno Fernando Selman quieren responder quizá la pregunta más importante de todas ¿Hay vida en otro planeta?

Paranal es uno de los tres observatorios del Observatorio Europeo Austral (ESO) en el desierto de Atacama en Chile. Para el 2020 se estima que allí se ubicará el 70 por ciento de la infraestructura astronómica mundial. Esto incluye lo que será el telescopio más grande del mundo. El Telescopio Extremadamente Grande. Su costo asciende a 1.3 billones de dólares.

Cielo de Atacama, varios países

Estados Unidos, Canadá, el Reino Unido, Australia, Brasil, Argentina y Chile también están invirtiendo fuertemente en tecnología de próxima generación.

Toda esa inversión podría ayudar a determinar si realmente estamos solos en el universo.

Pero en los últimos años, la expansión cada vez mayor de la contaminación lumínica, especialmente la que emana del LED complica a los astrónomos. La comunidad intenta salvar uno de los cielos más oscuros del mundo.

“Están iluminando más porque tienen un gran bache en el espectro de la luz en el área azul, lo que causa mayor interferencia. Existen leyes en áreas cercanas a los observatorios, pero deben aplicarse mucho más”, dice el chileno Selman.

Cotaminación lumínica

La contaminación lumínica de ciudades como Antofagasta, La Serena y Coquimbo, así como las gigantescas minas de cobre en Atacama, han deteriorado la oscuridad. La estiman en un aumento del 30 por ciento en la última década, según la Oficina para la Protección de la Calidad del Cielo (OPCC).

Fernando Cameron, ex director de OPCC, describe los cielos oscuros no solo como un recurso natural chileno, sino mundial. Y cada vez es más escaso.

“Todo lo que tienes que hacer es mirar las imágenes de la Tierra tomadas desde el espacio para ver cuán iluminado está nuestro planeta por la noche. No solo impacta la astronomía, lo que dificulta que nuestros instrumentos obtengan mediciones precisas, sino también la vida en nuestro planeta. La Tierra tal como la conocemos “, dice Cameron.

Incluso en el desierto de Atacama, las ciudades se están expandiendo y contaminando la oscuridad con iluminación excesiva en hogares y vallas publicitarias.

El gobierno de Chile está interesado en preservar el prestigio del país como un centro observatorio internacional. Para su crédito ha impuesto estándares de iluminación más estrictos en las tres provincias de Atacama donde existen observatorios.

“Debemos respetar la oscuridad nocturna y salvar los cielos, no solo para los astrónomos sino también para todos los seres humanos que tienen derecho a mirar las estrellas”, dice Cameron.