Gobiernos viejos, mundos nuevos: fotos del siglo XXI

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Gobiernos viejos, mundos nuevos: fotos del siglo XXI. A pesar que ya ha transcurrido más de una década del siglo XXI, la triste realidad es que la mayor parte de los gobiernos sigue aplicando el enfoque organizativo de la Era Industrial, basado en el modelo de control y mando.

Gobiernos viejos

Al fin y al cabo, el desarrollo de la burocracia y el de la economía industrial fueron de la mano.

La economía necesitaba carreteras, alcantarillas, electrificación vías férreas y un ejército avanzado. A medida que el gobierno creció y sus ingresos fueron en aumento, surgió la necesidad de establecer procedimientos, estructuras y controles más complejos, todo ello dirigido por una nueva clase de gestores profesionales.

Estas burocracias actuaban como “chimeneas” individuales: la información solamente fluía en sentido vertical y raras veces se transmitía entre departamentos.

Durante los últimos cuarenta años, los gobiernos, al igual que las grandes empresas, han incorporado la informática a su actividad cotidiana, pues cada departamento ha ido adquiriendo y construyendo sistemas de procesamiento de datos para cubrir sus necesidades de automatización.

Burocracia en software

Cabría suponer que los ordenadores han mejorado las cosas. En realidad, los viejos procedimientos y las formas de organización se codificaron en software. Las enormes unidades centrales no solo afianzaron los antiguos métodos de trabajo, sino que su diseño, implementación, funcionamiento y control requerían mayores niveles de burocracia.

Hasta los expertos más avezados en tecnología de la información han fracasado en el intento de resolver el caos de unas bases de datos inconsistentes, unas hojas de cálculos incompletas, y otras anomalías informáticas que infectan la mayoría de los organismos públicos.

Pese a los números esfuerzos muy pocas cosas han cambiado durante el último medio siglo. Pese al auge de Internet, da la impresión que la maquinaria gubernamental está acorazada.

Al parecer, hasta la fuerza más irresistible de nuestro tiempo tiene dificultades para desbancar a la inamovible burocracia administrativa. ¿Y cuál es la consecuencia? Demasiados organismos de la administración siguen anclados en las viejas estructuras y en métodos de trabajo obsoletos.

La buena noticia es que, mientras las nuevas olas de innovación invaden el sector privado, la oportunidad de aplicar nuevos modelos de innovación colaborativa llama a las puertas de los gobiernos de todo el mundo.

Naturalmente, si la colaboración en masa está modificando el modo en que las empresas innovan, gestionan su capacidad interna e implican a otros sectores, ¿por qué no puede aprovechar el sector público los modelos de negocio en red para comunicar los silos departamentales, mejorar los resultados de las políticas, reducir los costos e incrementar el valor público?

Las fuerzas del mercado por sí solas no pueden satisfacer las necesidades de los ciudadanos de hoy, pero tampoco son adecuados los viejos modelos de gobierno de la Era Industrial. El envejecimiento de la población, unos déficits cada vez más elevados y la ingente cantidad de retos globales requieren nuevos modelos de gobierno y democracia, basados en los cinco principios de la wikinomía: apertura, colaboración, uso compartido de los recursos, integridad e interdepedencia.

Si los políticos y los funcionarios quieren mantener su relevancia y autoridad deben apresurarse a cubrir las crecientes expectativas de apertura, responsabilidad, rendimiento y eficacia.

(Fragmento tomado del libro Wikinomics)

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