Irlanda coloca al aborto en referéndum

Irlanda coloca al aborto en referéndum. Las encuestas sugieren una considerable mayoría a favor. Pero la idea de una Irlanda más liberal se desdibuja. En un foro feminista, la gran dama anarquista del feminismo republicano, Nell McCafferty, de 74 años, lo expresó en voz alta. “He estado tratando de decidir sobre el aborto. ¿Es la muerte de un ser humano? No pudo responder. “Pero no es que no pueda. No estoy dispuesta a enfrentar algunos de los hechos sobre el aborto”.

Irlanda y el aborto

El debate en Irlanda sobre el aborto gira en torno a la esfera privada y lo público. Florecen letreros como en las campañas políticas. Los pro-elección van desde “a veces una elección privada necesita apoyo público”, hasta las más combativas. Del tipo: “Nuestros cuerpos, nuestra elección. Vote SÍ”.

Por otro lado, la campaña pro-vida se enfoca directamente en el feto. Se muestra un escaneo granulado que dice: “Tengo nueve semanas. Puedo bostesar y patear … no me deroguen”. Muchos de estos carteles han sido derribados.

El referéndum sobre el aborto es, precisamente, la derogación de la Octava Enmienda de la Constitución, que protege a “los no nacidos”. Con la debida consideración del derecho igual a la vida de la madre. En la práctica, esta disposición aparentemente inequívoca ha sido modificada para permitir el aborto cuando la madre corre el riesgo de suicidarse o estar físicamente en riesgo durante el embarazo.

Un ex jefe del instituto irlandés de obstetras y ginecólogos, que se opone a la derogación, declaró que la Octava Enmienda nunca le había impedido actuar en interés de la madre, incluido el aborto.

Para los defensores de la derogación es una cuestión de reconocer las realidades. Entre 3 a 4 mil mujeres por año viajan a Gran Bretaña para realizarse un aborto.

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