José Padilha, creador de El Mecanismo: “Brasil perdió la sensibilidad ante el absurdo”

José Padilha, creador de El Mecanismo: “Brasil perdió la sensibilidad ante el absurdo”. El brasilero vive en Estados Unidos. Pero no pierde el foco sobre lo que sucede en Brasil. “Río de Janeiro es la barbarie. El otro día me dieron ganas de llorar. Salia en el periódico la foto de un médico, muerto en la Laguna Rodrigo de Freitas. Lo acuchillaron para robarle su bicicleta”.

“Dos semanas antes, el marido de mi hermana estaba caminando con su bicicleta por la Laguna. Fue apuñalado. Le robaron la bicicleta. El pasó la noche en el hospital. Tengo otro amigo, arquitecto, cuyo hijo sufrió lo mismo. Es como si estuviéramos en el Central Park y las personas que van en bicicleta fueron apuñaladas. Los brasileros ya no podemos ver el absurdo”, completa.

José Padilha es responsable de la serie de Netflix que retrata parte de lo sucedido con el Lava Jato. “El Mecanismo” va camino a convertirse en polémica. Padilha está acostumbrado, desde los tiempos de las películas “Tropas de elite”. Éxito y polémica son las marcas de sus producciones.

Por qué no reside en Brasil

En reportaje al mensuario Trip, Padilha contó los incidentes que lo llevaron a esa decisión. “Hombres armados intentaron entrar en mi productora en Río de Janeiro, poco después del lanzamiento de Tropa de elite 2. No aguanté andar custodiado, La vida se volvió estresante. No fue una decisión fácil. Amo Brasil”.

Hace año vive en Los Angeles. E una casa de cuatro dormitorios y piscina, valuada en más de 3 millones de dólares. Ha sido decorada por su mujer. Tiene una fotografía del Tíbet de Marcos Prado, socio de Padilha en la productora Zazen, colgada en la pared de la escalera. En el segundo piso, un kimono rojo, un póster de Bob Dylan y una tabla de surf adornan. Cuando adolescente, Padilha casi se convirtió en jugador profesional de tenis, hasta que una lesión en el hombro lo alejó. Esto lo llevó al surf, que aún practica en California.

Padilha estudió de todo un poco en la vida, menos cine. “Mi formación es un poco loca”, dice. Entró en la Pontificia Universidad Católica (PUC), de Río, para hacer Ingeniería y se trasladó a Física. Dejó la carrera para ir a trabajar en un banco de inversiones. Eso hizo que terminara la administración de empresas. “He tomado odio del sistema financiero”, recuerda.

El deporte, los libros y los estudios de lógica fueron las tres cosas que más le ayudaron en su cine. Mientras el tenis dio la disciplina, la lógica dio el entendimiento de una estructura abstracta. “Y la literatura me dio una sensación de dramaturgia. Lo más importante para hacer cine es leer”, remata.