Juan Gasparini y Massera juntos en la Bolivia de Banzer Suárez


Juan Gasparini es uno de los tantos periodistas que surgieron de las filas de la agrupación Montoneros, en los años de mayor violencia y terrorrismo de Argentina. Vinculado con una organización anticorrupción de Suiza, cuyo titular fue despedido de la Universidad de Ginebra y enfrenta cargos por –vaya paradoja- corrupción, Juan Gasparini es además rico en pasado de doble función: trabajar y operar desde puestos relacionados con las finanzas y venderse al mejor postor. No importa tanto su condición ideológica, un disfraz que ha caído como a tantos otros “periodistas”, sino el aspecto mercenario de su actividad.

La historia de Juan Gasparini en Bolivia es realmente asombrosa. Y quiebra lo mítico para anidar en lo abominable. Y para comenzar esta historia hay que referirse a Graciela Beatriz Daleo como integrante “Oficial 2º del Partido-Ejército Montonero. Depto. Informaciones e Inteligencia y luego en el Servicio de Finanzas”.

Al día de hoy Juan Gasparini niega haber integrado las filas de Montoneros, lo que le ha valido el repudio de sus ex compañeros, así como de sus víctimas. Se sabe que Dios vomita a los tibios. Gasparini no es apenas un tibio, sino un portavoz peligroso de informaciones que buscan la complacencia del mejor postor.

Juan Gasparini o el hombre de las decenas de apodos y nombres de guerra

En una denuncia contra Montoneros acusándolos por cometer delitos de Lesa Humanidad, entre los considerandos de la presentación se aclara que “El Oficial Montonero Juan Gasparini (Dr. Paz) señala al respecto, en su “Montoneros. Final de Cuentas”, que “Los balbuceos de la Patria Grande revelan el provincianismo dominante en la política exterior cuando se comienza a profundizar la relación con la Revolución Cubana. Esto se concierta orgánicamente con el comandante Manuel Barbarroja, esposo de Marta Harnecker, Jefe del departamento América del Partido Comunista Cubano, luego de la fuga de Rawson…”.

Graciela Beatriz Daleo es clave en la historia de Juan Gasparini (Dr. Paz o Gabriel, apodos como bien se lo conoce) en Bolivia, ya que ella fue compañera de inteligencia del gobierno de la dictadura militar en Argentina en La Paz. Daleo fue amante, asistente y custodia de Horacio Mendizabal, Oficial Superior y Secretario Militar Nacional de Monteneros, muerto en 1979, resistiendo a balazos su captura. En 1966 Daleo se integró en el Movimiento Cristianismo y Liberación fundado por el ex seminarista García Elorrio, y al que se incorporaron el historiador Hernández Arregui, el ex diputado peronista marxista John William Cooke, Firmenich y Fernando Abal Medina. En 1966, junto con Perdía, Ramus, Firmenich y el cura Carlos Mújica, se infiltró en los sindicatos de obreros del azúcar y de la industria química en Tucumán. En 1970 intervino en dos copamientos de puestos policiales en la Ciudad de Buenos Aires. En 1973 ingresó en la Agrupación Evita de la Juventud Peronista (JP) de Montoneros.

En 1974 Daleo fue destinada al Servicio de Finanzas de Montoneros, y luego a las Bodegas Calise, de Mendoza, que era más bien una tapadera destinada a blanquear los millones de dólares conseguidos mediante secuestros y chantajes mafiosos de “protección” a empresarios en la época.
Ya en 1975 fue promovida de Colaboradora a Aspirante y destinada al Depto. de Logísticas Especiales “trabajando” en otra empresa tapadera supuestamente dedicada a importación y exportación.

En esa época comenzó a vincularse con el banquero David Graiver; que acabaría administrando en el extranjero el llamado “tesoro montonero”, que llegó a sumar 80 millones de dólares, de los cuales, cincuenta fueron depositados en Cuba. En 1976, Graiver murió en un misterioso accidente aéreo sobre territorio mexicano.

Ese mismo 1975, la supuesta oficinista de importación-exportación participó en el atentado explosivo contra la comisaría 11º de la Policía Federal y en el ametrallamiento de un puesto de policía caminera. Tras estas dos acciones armadas, en 1976 fue ascendida a Oficial 2º y destinada al Departamento de Prensa de la Secretaría Militar, bajo el mando del ya mencionado Horacio Mendizabal. En 1977 se incorporó a la Columna Sur del Gran Buenos Aires, donde planificó varios atentados que produjeron muertos y heridos. Y el 18 de diciembre de 1977 fue capturada por la Unidad de Tareas 3.3.2 de la ESMA. Al llegar a la ESMA aceptó la oferta del pacto y cumplió el guión previsto: “marcaje”, información logística y orgánica.

A principios de 1978 fue enviada a Bolivia junto con su compañero, el periodista Juan Gasparini, para apoyar operaciones de Inteligencia bajo el mando de un capitán de la Armada secundado por el también prisionero Martín Tomás Gras, quien para entonces era un agente de la Secretaría de Informaciones del Estado (SIDE). La misión consistía en diseñar una buena campaña de propaganda electoral para un político boliviano amigo de Massera.

Gras encabezó el grupo de “montoneros” enviado a Bolivia. Desde 1977 hasta 1979, por lo menos, se desempeñó como Teniente de Navío en el Sector de Operaciones del Grupo de Tareas 3.3/2 que funcionaba en la E.S.M.A. Fue visto allí por María Amalia Larralde, quien recordó que Gras ya se hallaba detenido en esa institución cuando ella arribó, alojado en el área denominada “pecera”, cumpliendo funciones en el archivo de diarios para el Almirante Massera.

Juan Gasparini en La Paz

Esto es lo que declaró Daleo en forma oficial como testigo en el histórico Juicio a las Juntas:

Daleo: Lo que se hizo conmigo fue tenerme un tiempo de prueba en Bolivia, donde yo fui controlada por el teniente Benasi que estaba en Bolivia, primero por una persona cuyo nombre desconozco, y… (…) No recuerdo exactamente, entre los últimos días de enero y los primeros días de febrero. No viajé con mi documentación, viajé con una documentación que me proporcionó el grupo de tareas como Mary Alicia Bravo. Anteriormente me habían llevado al Departamento de Policía a tramitar mi pasaporte y cédula de identidad y al registro de las personas a tramitar el documento nacional de identidad, documentación que retuvieron en la Escuela de Mecánica. Yo estimo que viajé sola, desconozco si viajaba alguna persona para controlarme. En Bolivia viví en una casa que cuando yo llegué estaba una persona esperándome, que yo no conocía, en el aeropuerto en La Paz, en el Alto, me llevó a una casa en la calle Guachaya que no recuerdo el número , era quinientos y algo; ahí estuve viviendo sola, pero periódicamente controlada primero por esta persona, y después por el teniente Benasi, que fue con un destino oficial a La Paz, y ahí tenía libertad de movimientos, no conservé mi documentación, la documentación se la entregué a esta persona, lo único que me dejaron fue el D.N.I.

¿Durante el tiempo que estuvo en Bolivia, a qué se dedicó, qué hizo?

Daleo: Hice un curso de inglés en el Instituto Cultural Americano Boliviano, hacer el curso era pasar el tiempo, estar ahí, comportarme… Mis padres me habían dado algo de dinero y esta persona también solía traer comestibles, la atención de pagar la luz, el alquiler y eso no me ocupaba ni nunca averigüé.

¿Daleo contó todo lo que sabía? Nadie hoy duda que su testimonio resulta más que incompleto y amoldado a su conveniencia, repleto de lagunas. Nunca menciona a sus compañeros Juan Gasparini ni Gras. Y tampoco define lo que hacía en Bolivia. Como un iceberg lo más pesado es lo que no se ve (en este caso, lo que se omitió).

Daleo vivía en la casa que menciona con Juan Gasparini, en La Paz. Y estaban bajo las órdenes de Martín Tomás Gras, que antes de ser detenido trabajaba en el “Área Internacional” de la conducción de “Montoneros” y especialmente en lo relacionado con la OLP en el terrorismo árabe-palestino. Prestó un invalorable apoyo como Agente de Inteligencia para que la Armada, con el menor daño posible, pudiera desactivar a una importante parte de “Montoneros”. Y como se ampliará colaboró con la SIDE en Bolivia.

Trabajó siempre en la sombra. Pero la verdad sale a luz, como la justicia

Graciela Daleo y Juan Gasparini (con alias “Gabriel” y “Dr. Paz”) trabajaron en la campaña presidencial del general Juan Pereda Asbún, candidato del entonces presidente boliviano Hugo Banzer Suárez. Ambos viajaban asiduamente a Buenos Aires para continuar con sus tareas y/o para informar o recibir instrucción. La cobertura empleada en Bolivia de estos terroristas era la de especialistas en publicidad y marketing de la empresa de publicidad Álamo, que fue creada a tal efecto por la SIDE. Esta empresa tenía oficinas en la calle Federico Suazo nº 1553 2º piso de la Ciudad de la Paz; tenía la casilla de correo 2510 y teléfonos 343539 y322063.

 

Juan Pereda Asbún, el general para el que trabajaban los “revolucionarios” argentinos.

Gras, que residía en La Paz, usaba el seudónimo de Licenciado Jorge Reyes y se desempeñaba como gerente administrativo de la empresa Álamo. Además de trabajar en la campaña electoral de Pereda Asbún, los nombrados reportaban diariamente al delegado de la SIDE en la embajada de Argentina en Bolivia, quién les pagaba los sueldos y los gastos operativos.

Juan Gasparini, a instancias de la conducción de la ESMA, coordinó vía Ginebra para captar al abogado Louis Joinet con el fin de infiltrarlo para evitar su accionar a favor del Partido Comunista en la campaña de denuncias contra el gobierno argentino. Posteriormente Louis Joinet fue contratado por Gasparini para trabajar en la empresa de extorsión montada por Gasparini en Suiza y en la ONU.

A mediados de 1979 Daleo y Gasparini, ya infiltrados en organizaciones de DD.HH. internacionales, regresaron a Buenos Aires y Martín Tomas Gras se dirigió a las islas Baleares – desde donde siguió colaborando con la Armada- con su familia.

Massera no podía estar más contento y protegido en Bolivia, gracias a los oficios no tan secretos de Juan Gasparini, el doble agente de la izquierda y la derecha, el entregado al mejor postor desde su primera juventud hasta hoy.

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