Rayuela, de Julio Cortázar tendrá edición conmemorativa

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Rayuela, de Julio Cortázar tendrá edición conmemorativa. La edición incluye, por primera vez desde 1983, la reproducción facsimilar del «Cuaderno de bitácora», con las notas del autor en la escritura de la novela.

Julio Cortázar Rayuela

La Real Academia Española, la Asociación de Academias de la Lengua Española, la Academia Argentina de Letras y la editorial Alfaguara publican una nueva edición conmemorativa: Rayuela, de Julio Cortázar, un hito insoslayable en la narrativa del siglo XX

La obra llegará a las librerías españolas y americanas el 21 de marzo de 2019.

Se presentará en el contexto de la celebración del VII Congreso Internacional de la Lengua Española, que se celebrará en la ciudad argentina de Córdoba entre los días 27 y 30 de marzo de 2019.

La edición incluye, por primera vez desde 1983, la reproducción facsimilar del «Cuaderno de bitácora», con las notas de Julio Cortázar para la escritura de la novela.

Incorpora textos complementarios de Gabriel García Márquez, Adolfo Bioy Casares, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa, Sergio Ramírez, Julio Ortega, Andrés Amorós, Eduardo Romano y Graciela Montaldo.

La publicación de Rayuela en 1963 supuso una verdadera revolución en la narrativa en lengua castellana: por primera vez, un escritor llevaba hasta las últimas consecuencias la voluntad de transgredir el orden tradicional de una historia y el lenguaje para contarla. Rebosante de ambición literaria y vital, renovadora de las herramientas narrativas, destructora de géneros y convenciones, Rayuela es Cortázar en esencia, con toda su complejidad ética y estética, con su imaginación y su humor.

En el contexto de la celebración del VII Congreso Internacional de la Lengua Española en la ciudad argentina de Córdoba el próximo mes de marzo, la Real Academia Española (RAE), la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), la Academia Argentina de Letras (AAL) y la editorial Alfaguara, que forma parte de Penguin Random House Grupo Editorial, han querido rendirle homenaje a uno de los autores en español más importantes de todos los tiempos y a su obra más emblemática, que conmocionó el panorama cultural de su tiempo y que no deja de encontrar lectores hasta nuestros días.

Coordinada por José Luis Moure, presidente de la Academia Argentina de Letras, la edición recupera, como complemento a la novela, tres textos magistrales de Gabriel García Márquez, Adolfo Bioy Casares y Carlos Fuentes, autores contemporáneos de Julio Cortázar, que dan cuenta de la dimensión del autor y de la recepción que tuvo la novela en su tiempo. Además, incluye trabajos de los escritores Mario Vargas Llosa y Sergio Ramírez, y de los críticos Julio Ortega, Andrés Amorós, Eduardo Romano y Graciela Montaldo, que muestran la intemporalidad de la propuesta narrativa cortazariana.

Con Rayuela Cortázar dio al juego carácter literario.Un juego que involucra al lector como protagonista y que, por tanto, se renueva con cada lectura, manteniéndose para siempre vigente. El propio Cortázar dijo sobre su novela: «A mí se me ocurrió —y sé muy bien que era una cosa difícil, realmente muy muy difícil—, intentar escribir un libro en donde el lector, en vez de leer la novela así, consecutivamente, tuviera en primer lugar diferentes opciones. Lo cual lo situaba ya casi en un pie de igualdad con el autor, porque el autor también había tomado diferentes opciones al escribir el libro».

La edición conmemorativa recupera además, por primera vez desde 1983, la reproducción facsimilar del «Cuaderno de bitácora», la libreta en la que Cortázar fue anotando ideas, escenas y personajes de la novela durante el proceso de escritura. Este cuaderno permite, como un juego de los que tanto gustó Cortázar, un diálogo del autor con el lector sobre la novela que traspasa las fronteras del tiempo.

«Y ahora vamos a ponerle la tapa al libro».

Así quiso abordar Julio Cortázar en 1963 lo referente a la cubierta de su novela en una carta dirigida a su editor en Sudamericana, Francisco Porrúa. El autor pensó desde el principio que en la portada apareciera dibujada una rayuela («… una rayuela dibujada con tiza en una vereda o un patio. Todo más bien pobre, gris, conventillo, día nublado, mufa…»). Pero no solo se preocupó por el diseño sino también por los colores: «los colores tienen que ser todo lo brillantes que se pueda, para contrastar con el fondo negro. […] Si el anaranjado que encontraron las chicas es bonito, adelante con los faroles».). Y, efectivamente, la portada de la primera edición de Rayuela atendió en todos sus detalles la idea que el escritor argentino se había hecho de ella.

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