Sebastián Piñera y el mar de Chile

Sebastián Piñera y el mar de Chile. Es uno de los grandes desafíos del actual presidente. Se trata de proseguir una política de Estado acerca de la conservación y protección de extensas superficies del mar chileno. ¿Serán respetadas las zonas marinas protegidas? La historia comenzó hace un tiempo y Piñera ahora tiene en sus manos mantener una decisión histórica.

Antes de retirarse de La Moneda, Michelle Bachelet promulgó una ráfaga de regulaciones de conservación oceánica. Declaró el Área Marina Protegida Rapa Nui, cubriendo 740 mil kilómetros cuadrados del Océano Pacífico – más de tres veces el tamaño del Reino Unido – alrededor de la remota Isla de Pascua. Hizo algunas concesiones para la pesca tradicional en pequeña escala, a manos de los habitantes indígenas.

Luego, firmó un decreto para proteger 1,4 millones de kilómetros cuadrados de océano. Una superficie que se extiende a lo largo de la costa continental de 6.400 kilómetros de Chile, lo que amplía la proporción de mar protegido por el país de un 4,3 por ciento a un 42,4 por ciento.

Mar en reserva

“La creación de grandes reservas tiene argumentos fuertes, ecológicos. Pero también podría verse como otra forma de designar el mar como territorio chileno”, explica Paul Merchant.

Merchant es profesor de cine y cultura visual de América Latina en la Universidad de Bristol. Su último proyecto de investigación examina la importancia cultural del mar en el Chile moderno. “Me he quedado realmente asombrado cuando he pasado tiempo allí. Hablando con los chilenos esa comprensión territorial o incluso militarista del mar como una extensión de la nación prevalece en los museos y en los monumentos”.

El Mes del Mar es un recordatorio anual y regular del importante papel del océano en la conciencia nacional chilena. Los escolares en particular aprenden cómo las aguas más allá de la costa del país han tenido, durante siglos, importantes , impactos históricos y culturales en la nación moderna. Al mismo tiempo, incidentes como el tsunami de febrero de 2010, que causó la muerte de más de 500 personas, es un recordatorio constante de la presencia amenazante que brinda el océano.

El énfasis de Bachelet en políticas ambientalmente al final de su administración fue parte de un paquete de reformas polémico. Explica Merchant: “Una escuela de pensamiento dice que esto no durará. Que ella fue demasiado lejos y exageró. Y que está más allá de lo que el público quería. Sin embargo, el apoyo para las medidas individuales fue bastante alto, así que creo que es demasiado pronto para decir si realmente cambió los términos del debate”.

Queda por ver si el nuevo presidente, Sebastián Piñera mantendrá todas estas políticas en su lugar. Sería una gran noticia para Chile pero también para el mundo entero.