Tres nuevos parques marinos en Chile para proteger grandes áreas oceánicas

Tres nuevos parques marinos en Chile buscan protección para grandes áreas del océano. Las casi 450.000 millas cuadradas abarcan una impresionante diversidad de vida marina, que incluye cientos de especies que no se encuentran en ningún otro lugar del mundo.

La presidenta Bachelet promulgó protecciones legales para esta vasta zona de agua, un área aproximadamente del tamaño de Texas, California y Virginia Occidental. Dividida en tres regiones, las nuevas áreas protegidas abarcan una asombrosa variedad de entornos marinos. Desde los lugares de desove de los peces hasta los senderos migratorios de las ballenas y los sitios de anidación de las aves marinas.

“El gobierno chileno realmente se ha posicionado como líder mundial en protección y conservación oceánicas”, manifestó Emily Owen, del Proyecto Pew Bertarelli Ocean Legacy. Este equipo trabaja desde hace más de seis años para obtener marco legal en aguas protegidas. Con los nuevos parques, más del 40 % de las aguas chilenas poseen ya algún nivel de protección legal.

La más grande de las tres regiones es el Área Marina Protegida Rapa Nui (AMP), donde la pesca industrial y la minería estarán prohibidas. Pero la pesca tradicional sigue siendo admisible. En 278.000 millas cuadradas esta área abarca la totalidad de la zona económica de la Isla de Pascua.

Salvaguarda más de 140 especies nativas y 27 que están amenazadas o en peligro de extinción. Es una de las pocas áreas marinas protegidas en el mundo en la que los pueblos indígenas tuvieron voz y voto para establecer los límites y el nivel de protección.

“Me gusta pensar que la Isla de Pascua es un oasis en medio de un desierto oceánico”, dice Owen. Las islas mismas son los picos de una cadena submarina llena de vida. También proporcionan importantes áreas de desove para especies de importancia económica como el atún, el marlín y el pez espada.

Juan Fernández y Diego Ramírez

La segunda región más grande es 101.000 millas cuadradas, alrededor de las Islas Juan Fernández, localizadas a unas 400 millas de la costa de Santiago. Al igual que la de Pascua, estas islas son también los picos de altas montañas submarinas que se elevan desde las profundidades del océano. Pero sus laderas fomentan una mezcla inusual de vida marina tropical, subtropical y templada.

Toda la pesca y la extracción de recursos estarán prohibidas en esta región, que cuenta con el mayor porcentaje conocido de especies nativas que se encuentran en cualquier ambiente marino. Esta área se une a una pequeña cantidad de aguas con protección completa: solo alrededor del 2 % de los océanos están completamente protegidos hasta la fecha.

Finalmente, alrededor de 55.600 millas cuadradas de aguas totalmente protegidas abarcan los bosques de algas marinas de la isla Diego Ramírez, el punto más austral de Chile. Al igual que los árboles de una selva tropical, las imponentes líneas de algas marinas sostienen una bulliciosa ciudad submarina y una guardería para criaturas marinas jóvenes. Se cree que estas masivas fotosíntesis encierran una fracción significativa del dióxido de carbono del mundo.

Las aguas de Diego Ramírez son algunos de los últimos ecosistemas intactos que se encuentran fuera de la región antártica. “Es realmente salvaje y prístino”, dice Alex Muñoz, director para América Latina de Pristine Seas, una iniciativa de la National Geographic Society que brindó apoyo científico para la creación de las regiones protegidas Juan Fernández y Diego Ramírez.