Australia busca ser líder en criptoeconomía

Australia busca ser líder en criptoeconomía. La criptoeconomía en Australia podría convertir a este país en uno de los primeros líderes de la próxima revolución industrial.

Criptoeconomía Australia

El informe final de Bragg en la comisión del Senado mirando a Australia como un Centro de Tecnología y Financiero, presentado la semana pasada, establece la agenda de reforma más importante desde la introducción del impuesto sobre bienes y servicios.

Esta agenda, si se legisla completa y rápidamente, promete establecer la base económica sobre la que Australia puede construir durante generaciones. La aceptación de las criptomonedas, en el contexto de la criptoeconomía, es el próximo nivel.

La revolución industrial mejoró el florecimiento humano al mecanizar el poder. El mundo se alejó de los límites impuestos por la mera fuerza animal y humana. La revolución digital, que lleva mucho tiempo en proceso, tendrá el mismo efecto. Esta vez hemos aprendido a industrializar la confianza. La confianza es un ingrediente importante en la actividad económica, especialmente cuando se necesita comunicar información local y tácita.

Si bien la tecnología de la información y las comunicaciones ha estado con nosotros durante más de una generación, con cínicos que la discuten sobre las promesas y los incumplimientos, la economía digital no pudo realizar todo su potencial hasta que se resolviera el problema de la confianza.

Tecnología institucional

La cadena de bloques desarrollada por el seudónimo Satoshi Nakamoto en 2008 hizo más que crear una criptomoneda (bitcoin). Transformó la tecnología de la información y las comunicaciones de ser una tecnología de propósito general a ser una tecnología institucional. Ya no se trata de hacer las cosas más baratas y más rápido. Ahora la tecnología nos permite hacer cosas nuevas y diferentes.

Si bien hay una enorme ventaja en la nueva tecnología institucional, también hay enormes problemas. Nuestro entorno institucional está diseñado específicamente para nuestras tecnologías y oportunidades económicas existentes, desarrolladas durante largos períodos de tiempo. No tanto para una economía criptográfica.

La revolución industrial provocó una disminución masiva de los costos de transporte, lo que provocó un aumento del tamaño del mercado y una demanda de empresas más grandes. Pero la tecnología organizacional era torpe. Las primeras formas de la sociedad anónima resultaron en escándalos y quiebras. Sin embargo, finalmente surgió la sociedad anónima de responsabilidad limitada, tal como la conocemos actualmente. En este momento, esa forma organizativa domina la economía global.

DAO

Recientemente ha surgido una nueva forma de organización en la criptoeconomía. Las Organizaciones Autónomas Descentralizadas (DAO) son el equivalente del siglo XXI a las sociedades anónimas. Los primeros DAO también han resultado en escándalos y pérdidas de dinero. Al igual que las corporaciones modernas del siglo XIX, las DAO requieren una legislación que las legitime. El informe Bragg hace esta misma recomendación.

De adoptarse, Australia sería la segunda jurisdicción del mundo, después del estado estadounidense de Wyoming, en legitimar esta nueva forma organizativa. Esto no solo indicaría claramente que Australia está abierta a los negocios, sino que Australia sería el negocio. Esto proporcionaría un estímulo masivo al sector de servicios existente, sin mencionar todas las industrias de apoyo que surgirían y evolucionarían alrededor de esa nueva forma organizativa.

El otro gran impedimento para el crecimiento de la criptoeconomía es el sistema fiscal, en particular, el régimen CGT. CGT realiza un backstop al sistema de impuesto sobre la renta evitando fugas y evitando esquemas en los que los ingresos se reclasifiquen artificialmente como capital. CGT, sin embargo, tiene un impacto catastrófico en la criptoeconomía donde opera de manera equivalente a un impuesto sobre las ventas en cascada. Crea una complejidad e incertidumbre sin precedentes y fomenta el incumplimiento.

Para ser justos, la ATO tiene poco margen para aplicar la ley de manera diferente. No obstante, un impuesto sobre las ventas en cascada es una política deficiente en una economía industrial y es una política muy deficiente en una economía criptográfica. El informe Bragg lo reconoce.

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