Bolivia sin inflación, la isla utópica de América Latina

Bolivia sin inflación, la isla utópica de América Latina. La economía en América Latina y el mundo atraviesa una ola de inflación que había sido olvidada, pero en Bolivia la situación está bajo control.

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Según un informe reciente del Fondo Monetario Internacional (FMI), «para una región con unos niveles históricamente altos de desigualdad, la erosión de los ingresos reales debido al aumento del costo de los alimentos y la energía se sumará a la presión económica a la que ya hacen frente los hogares vulnerables».

En pocas palabras, se refiere a la inflación, un fenómeno que azota al mundo y especialmente a América Latina. Ahí está a la deriva la economía de Argentina, que ha hecho muy buenos esfuerzos para acercarse a la delirante Venezuela del no menos delirante Nicolás Maduro.

El problema es tal que la inflación en las cinco mayores economías latinoamericanas ha llegado a su récord de los últimos 15 años.

Pero un país en Sudamérica ha podido hasta ahora librarse.

Se trata de Bolivia, donde el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se ha mantenido sorprendentemente estable. Cuando las curvas de sus vecinos y de medio mundo se disparaban al alza, Bolivia llegó incluso a registrar una bajada de los precios del 0,1% de febrero a marzo de este año.

Mientras la inflación interanual se quedó en Bolivia en un magro 0,77% en marzo, el FMI estima que rondará el 10% para toda la región a final de año y las principales economías de la región se resienten por aumentos mucho más pronunciados:

  • Brasil 11,3%
  • Chile 9,4%
  • Colombia 8,5%
  • México 7,4%
  • Uruguay 9,4%

El vecino Perú (6,8%) y Ecuador (2,6%) también se vieron afectados en mayor medida. Y las estratosféricas cifras de Venezuela (284,4%) y Argentina (55%) quedan muy lejos de las de Bolivia.

Mayores economías

«Es muy difícil de explicar que Bolivia tenga una inflación tan baja en este momento», dijo Roberto Laserna, director del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), un centro de análisis con sede en La Paz.

Pero son varias las causas.

Al contrario de lo que sucede con las monedas de los países vecinos, sujetas a veces a fuertes variaciones en el tipo de cambio, la moneda nacional de Bolivia tiene un tipo de cambio fijo respecto al dólar estadounidense fijado por el gobierno de Evo Morales hace ya más de 10 años (1 boliviano = US$6,96).

Mientras otros países de la región tuvieron que implantar mecanismos de control de cambios para sostener su moneda y hubo grandes divergencias entre el tipo de cambio oficial y el verdadero precio de la divisa estadounidense en la calle, en Bolivia se puede comprar y vender dólares libremente, y el tipo de cambio se ha mantenido gracias a que el gobierno lo sostiene inyectando en el mercado dólares de sus reservas.

Hugo Siles, economista y ministro de Autonomías con Morales,  dijo que «los inmensos recursos obtenidos a partir de la nacionalización de los hidrocarburos del expresidente Morales permitió seguir una política de apreciación del boliviano que ha contribuido a la baja inflación».

El gobierno del actual presidente Luis Arce ha mantenido las políticas de Morales para robustecer al boliviano, cuya relativa fortaleza frente a la de vecinos como Argentina reduce el coste para Bolivia de importar mercancías.

Moneda fuerte

En el contexto actual de auge de los precios de los alimentos y del petróleo en los mercados internacionales una moneda fuerte resulta especialmente ventajosa.

Además, como señala José Luis Hevia, investigador de la Fundación Milenio, «las expectativas bien ancladas en torno al tipo de cambio han hecho que la gente tenga confianza en la moneda nacional», otro factor que favorece la estabilidad de los precios

Productores y consumidores en todo el mundo se ven golpeados por el aumento de los precios de los combustibles y los alimentos.

Los bolivianos no han sentido hasta ahora ese golpe.

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