Chile, 62% del país rechaza propuesta de cambio constitucional

Chile, 62% del país rechaza propuesta de cambio constitucional. Electores de Chile rechazaron por contundente guarismos el cambio constitucional, archivando propuesta de texto a la ultra izquierda.

Chile rechaza cambio constitucional

El 62% de los votantes en Chile rechazó la propuesta de cambio constitucional, en una elección que tuvo el carácter de obligatoria.

La nueva constitución habría proporcionado paridad de género total, agregado asientos designados para representantes indígenas y mayores regulaciones ambientales.

El sábado por la noche, antes de la apertura de las urnas el domingo por la mañana, el presidente chileno, Gabriel Boric, tuiteó: «En Chile, resolvemos nuestras diferencias con más democracia, nunca con menos. Estoy profundamente orgulloso de haber llegado hasta aquí».

El cambio propuesto se inició en 2020 cuando el entonces presidente Sebastien Piñera convocó un referéndum sobre la creación de una nueva constitución en medio de la agitación social y el descontento popular provocado por un aumento de las tarifas del metro en octubre de 2019.

En octubre de 2020, más del 78% de los votantes chilenos aprobaron un plebiscito que proponía un cambio constitucional y en junio de 2021 volvieron a emitir su voto para elegir a los integrantes de una asamblea constituyente.

La Asamblea Constituyente fue la primera en el mundo en tener plena paridad de género y la primera en la historia del país en incluir asientos designados para representantes indígenas.

Después de mucha deliberación, el borrador final de la constitución revisada fue presentado al sucesor de Piñera, el izquierdista Gabriel Boric, en julio de este año.

Pero aunque la mayoría de los votantes chilenos apoyaron la idea del cambio constitucional en octubre de 2020, aparecieron divisiones sobre el borrador propuesto.

Tendencia abrumadora

Poco después de que se hiciera público el borrador, diferentes encuestas comenzaron a mostrar una tendencia creciente hacia el rechazo de la carta, y el gobierno reconoció públicamente ese escenario.

La constitución derrotada tendría una de las más progresistas del mundo, dando al estado un papel de primera línea en la provisión de derechos sociales.

El borrador ponía un fuerte énfasis en la autodeterminación indígena y en la protección del medio ambiente, y habría desmantelado el sistema de derechos de agua altamente privatizado. Había exigido la igualdad de género en todas las instituciones públicas y empresas, y consagrado el respeto a la diversidad sexual. También preveía un nuevo sistema nacional de salud.

Grieta

Pero el proyecto se volvió amargamente divisivo.

La derecha argumentó que el borrador desplazaría al país demasiado hacia la izquierda, o que era demasiado ambicioso y difícil de convertir en leyes eficientes. En el período previo a la votación, incluso algunos de sus partidarios de izquierda querían que se hicieran ajustes, con su lema «aprobar la reforma».

Las imágenes de la capital del país, Santiago, el domingo muestran un estado de ánimo sombrío entre los partidarios de la constitución, mientras que otros celebran la noticia de que fue rechazada.

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