Educación superior en Chile, transformación o crisis

Educación superior en Chile, transformación o crisis. El documento, llamado Transformación o crisis: el dilema de la educación superior en Chile, presenta sugerencias de política pública que conduzca a mejor estrategia.

Chile educación superior

“Es de suma urgencia repensar la educación superior desde una perspectiva de largo plazo en relación con la sociedad civil y el aparato institucional del estado”, dice nuevo informe del centro de investigación gubernamental Millennium Nucleus Student Experience in Higher Education en Chile.

Las nuevas políticas han creado dificultades además de problemas antiguos no resueltos.

El centro de investigación es uno de los 36 centros de excelencia que se enmarcan en la Iniciativa Científica del Milenio de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo del gobierno de Chile.

El escrito comienza reconociendo “el gran dinamismo e innovación en materia de políticas de educación superior”, señalando la reforma de 2018 como el mejor ejemplo. Las nuevas políticas, sin embargo, han abierto nuevos desafíos que coexisten con problemas no resueltos, dice. Se enumeran varios problemas.

Matrícula y equidad

Hay un estancamiento de la matrícula y persisten las limitaciones en materia de equidad e igualdad de oportunidades. Desde el retorno de la democracia en Chile en 1990, la matrícula de educación superior se ha quintuplicado, hasta un total de 1.221.017 estudiantes en 2020, con la ayuda de varios programas de asistencia al estudiante, incluida la política de matrícula gratuita iniciada en 2016.

Al mismo tiempo, la brecha entre los estudiantes de educación superior de los grupos de ingresos más altos y más bajos se redujeron drásticamente, colocando a Chile como el país latinoamericano con la brecha de acceso a la educación superior más baja entre ricos y pobres.

Sin embargo, persiste la inequidad en el acceso, principalmente en relación con la educación superior de calidad, la retención de estudiantes, la graduación y las oportunidades laborales futuras.

Un número desproporcionado de estudiantes de menores ingresos se concentra en el 41,2% de las instituciones de educación superior que no están acreditadas. Los sistemas de admisión privilegian los logros académicos previos que, en Chile, están estrechamente relacionados con factores sociales, económicos y geográficos.

En los últimos cinco años, la matrícula en los colegios técnicos se ha reducido en un 5,5% y en un 5,1% en los institutos profesionales. La caída en la matrícula afectó a las regiones más al norte de Atacama (-15,4%) y más al sur de Magallanes (-14,5%), así como a instituciones y programas menos selectivos.

Éxito estudiantil

Hay dificultades de retención, progresión y finalización de estudios. Aunque la educación superior chilena ha modernizado los planes de estudio y desarrollado una variedad de programas de apoyo al acceso, la progresión y el logro, estos carecen de equidad, calidad, relevancia y pertinencia, según un informe de la OCDE de 2017.

Las tasas de deserción siguen siendo altas: alrededor de un tercio de los estudiantes de licenciatura abandonan los estudios en su primer año y casi la mitad lo hacen en los años siguientes. Además, el 36%, de media, tardan más en finalizar sus estudios.

Para solucionar el problema, el escrito recomienda el diseño de currículos más acordes a las necesidades de los estudiantes dado que, en la actualidad, los currículos están enfocados a la formación profesional tradicional, con demasiado contenido y especialización, rigidez y apoyo insuficiente para los estudiantes.

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