Chile, nueva Constitución pone al país en el filo de la navaja

Chile, nueva Constitución pone al país en el filo de la navaja. El 4 de septiembre en Chile se vota nueva constitución y las campañas en los dos sentidos hace que el resultado esté en juego y el país también.

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Cuando los chilenos acudan a las urnas el 4 de septiembre para votar una nueva constitución podría significar el amanecer de una nueva era para el estado andino. Todo comenzó hace tres años con una revuelta social masiva. En otoño de 2019, la gente salió a las calles para protestar contra la élite política y económica y la desigualdad social en uno de los países más ricos de América Latina.

Chile estuvo paralizado durante meses. Una de las principales demandas de los manifestantes fue una nueva constitución que reemplace el documento neoliberal adoptado bajo la dictadura de Pinochet. El entonces gobierno conservador de derecha de Sebastián Piñera finalmente cedió, allanando el camino para que se elaborara un proceso constitucional en el parlamento.

El 25 de octubre de 2020, alrededor del 78 % de los votantes elegibles participaron en un referéndum sobre la redacción de una nueva constitución. Esta tarea fue delegada a la llamada Convención Constituyente. En mayo de 2021 se llevaron a cabo las elecciones a la convención, en las que los partidos establecidos y de derecha sufrieron un revés cuando se eligieron candidatos de izquierda, incluidos muchos independientes. La representación en la convención fue paritaria, con 17 de los 155 escaños para representantes de la población indígena.

El 4 de julio de 2022, los miembros de la Convención Constituyente presentaron el nuevo proyecto de constitución de Chile al nuevo presidente progresista, Gabriel Boric. La convención terminó después de un año de trabajo duro, un proceso que también enfrentó sus problemas. Ahora, una campaña de derecha despiadada significa que el destino del texto constitucional está en juego. Una encuesta realizada el 17 de julio mostró un 37 por ciento a favor (Apruebo) y un 52 por ciento en contra (Rechazo) de adoptar la nueva constitución.

Algunos miembros de la convención buscaron enturbiar las aguas con demandas extremistas, como la abolición total de la administración estatal. Si bien es cierto que estas propuestas no lograron obtener el apoyo de la mayoría y por lo tanto no encontraron su lugar en el texto, se sembraron las semillas del descontento. En cualquier caso, la derecha, temiendo por sus privilegios, ha hecho todo lo posible en una campaña masiva, conjurando el espectro de una ‘Chilezuela’ para sembrar temores de declive social y económico.

Transformación

No hace falta decir que no hay nada en el texto real que justifique declaraciones tan febriles. Apenas es revolucionario. En cambio, contiene una serie de innovaciones e ideas distintivas que generarían una transformación genuina del actual modelo de desarrollo de Chile hacia una mayor justicia social y sustentabilidad.

Si aprueba el proyecto de constitución, Chile será el primer país del mundo en introducir una democracia basada en la paridad y así crear las condiciones para lograr una verdadera igualdad de género. Específicamente, todas las oficinas de representación a nivel nacional, regional y local, incluidas las instituciones autónomas y las empresas públicas, estarían obligadas a tener una representación paritaria de hombres y mujeres.

Esta exigencia de igualdad real de género también se refleja en el texto, con la adopción del derecho al cuidado, el derecho a una vida libre de violencia de género, y la inclusión de la perspectiva de género en el sistema de justicia y en las leyes fiscales y tributarias. política.

En las últimas décadas, las organizaciones feministas y los movimientos sociales chilenos han preparado el camino para este exitoso anclaje de la democracia paritaria en la nueva constitución. Históricamente, esta es la primera convención constitucional compuesta por igual de hombres y mujeres y que confiere estatus constitucional a la igualdad de género y la paridad.

En consonancia con la evolución del constitucionalismo latinoamericano en las últimas décadas, el proyecto de constitución de Chile contiene una definición de plurinacionalidad, que reconoce la existencia y la libre determinación de los pueblos y naciones que residen desde hace mucho tiempo en el país. Esto también implica el derecho al pleno ejercicio de los derechos colectivos e individuales, el reconocimiento de una deuda histórica y el desconocimiento de la población indígena. Este fue el resultado de la larga lucha indígena por el reconocimiento, así como el hecho de que a los diez grupos indígenas reconocidos se les garantizaron 17 representantes en la convención.

También es notable el claro reconocimiento de las preocupaciones ambientales. Por ejemplo, se consagran los derechos de la naturaleza y el deber especial de cuidado del Estado en relación con los bienes ambientales comunes, como los glaciares o los mares, y se garantiza el derecho a agua limpia y adecuada para todos. En un país que sufre escasez de agua desde la privatización de los derechos de agua, esto representa un hito en el camino hacia una sociedad socialmente más justa.

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