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Chile, también vota por sistema público y universal de salud

Chile, también vota por sistema público y universal de salud. El nuevo proyecto de Constitución en Chile presenta un Sistema Nacional de Salud con fondos públicos y regido por principios de equidad.

Chile sistema salud público

Uno de los principales cambios de la nueva Constitución en Chile incluye una reforma integral del sistema de salud que se estableció en 1981 bajo la última dictadura militar (1973-1989).

Este permitió a las personas optar por financiar aseguradoras públicas o privadas, lo que estableció la privatización generalizada del sistema de salud y dio acceso preferencial a quienes podían pagarlo.

En los últimos 20 años, varias iniciativas han contrarrestado este proceso, incluida la Ley de Garantías de Salud (2000), que ordenó que todos los proveedores deben garantizar una atención de alta calidad para las condiciones de salud prioritarias. Posteriormente se amplió con la Ley de Enfermedades Catastróficas (2015).

Actualmente, el 17% de la población chilena —los de mayores ingresos— cotiza a las compañías de seguros de salud privadas, pero los proveedores de salud privados brindan asistencia médica tanto a usuarios privados como públicos, y la mitad de sus servicios de salud se brindan a usuarios públicos.

Chile es un país de altos ingresos y tiene indicadores de salud prometedores en comparación con otros países de la región latinoamericana para enfermedades transmisibles, desnutrición, salud perinatal, mortalidad infantil y esperanza de vida, pero con una alta prevalencia de tabaquismo, consumo de alcohol y obesidad.

Inversión sanitaria

Algunos de estos cambios positivos en los indicadores de salud han sido posibles gracias al aumento de la inversión en salud. Actualmente el 9,8 % del producto interno bruto (PIB) se destina al sector, bajo en comparación con el promedio de la OCDE del 20%.

Sin embargo, existe una insatisfacción cada vez mayor entre la población chilena debido a las persistentes desigualdades en salud no resueltas, que incluyen largos tiempos de espera y elevados costos de bolsillo, lo que tiene un impacto particularmente alto para las personas afectadas por condiciones que no están cubiertas por la atención médica. Los pacientes pueden incurrir en una deuda personal sustancial o recurrir a la financiación colectiva para acceder al sistema privado, donde se dispone de atención inmediata.

El nuevo proyecto de constitución presenta un Sistema Nacional de Salud universal financiado con fondos públicos y regido por principios de equidad, solidaridad e interculturalidad. Este se basaría en una Red Integrada de Prestación de Servicios de Salud, incluidos los sectores público y privado, con un fuerte enfoque en la atención primaria. Un éxito reciente en la integración de todos los proveedores bajo la autoridad del Ministerio de Salud para hacer frente a covid ha brindado una experiencia positiva para este movimiento.

Esta propuesta proporciona un cambio cultural importante con respecto a las oportunidades equitativas para acceder a la atención médica al aumentar el gasto específico en atención médica con un enfoque en la inclusión de las poblaciones desfavorecidas.

Además, el actual 9,8% del PBI más los aportes adicionales de salud del empleador y el Estado, colocarán a Chile al nivel de otros países desarrollados.8 Adicionalmente, el proyecto también menciona explícitamente el concepto de bienestar, incluyendo la salud física y mental, así como priorizando los cuidados paliativos y una muerte digna, lo que redundaría en una importante y positiva mejora en la calidad de vida.

Si se aprueban, las encuestas nacionales de salud periódicas se volverán cruciales para evaluar la satisfacción de los usuarios en un país donde es difícil aumentar aún más los macro indicadores de salud.

Los principales detractores del sistema propuesto han argumentado que el papel del sector privado como proveedores de atención médica no se ha aclarado por completo. Por ejemplo, según el borrador de la propuesta, la atención primaria financiada con fondos públicos tendría que recibir 3,5 millones de usuarios actuales de proveedores privados.

Además, la derivación a especialistas desde atención primaria puede desafiar los 60 años de tradicionalmente libre elección de proveedores, considerando que la sanidad privada juega un papel fundamental —50% de la atención médica, 30% de los procedimientos quirúrgicos y 40% de las pruebas diagnósticas— y no puede ser excluidos del sistema. 6Se expresaron dudas adicionales sobre cómo la interculturalidad constitucionalmente reconocida, incluido el uso y la enseñanza de la medicina ancestral, y cómo se operacionalizaría en términos de orientación, financiamiento y su interacción con las principales intervenciones basadas en evidencia.

Reforma

Los partidarios y detractores del proyecto de constitución tienen opiniones polarizadas y la salud es un tema que genera los niveles más altos de expectativa en la población. La percepción del sistema actual como ineficiente es tan clara, y las expectativas son tan altas, que puede ser difícil cumplirlas con los recursos disponibles.

Si se aprueba el borrador actual, será crucial invertir fuertemente en la infraestructura de salud para cumplir con los objetivos del nuevo sistema, así como también legislar y regular cuidadosamente el sistema. Pero lo cierto es que la reforma del sistema de salud presenta una oportunidad para que Chile reduzca las desigualdades existentes y satisfaga las necesidades de su población.

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