Colombia, la marea rosa en caso de ganar quedaría atada

Colombia, la marea rosa en caso de ganar quedaría atada. Mayorías sin tener en cuenta podrían desvíar la marea rosa en Colombia, por la ascendente irrupción del candidato Hernández.

Colombia marea rosa

“La corrupción no se combate con consignas en TikTok”, se quejó el veterano candidato presidencial en Colombia Gustavo Petro, el caballo de la marea rosa de América Latina.

Pero las redes sociales pueden ganar elecciones, y el caballo oscuro de derecha Rodolfo Hernández, el autodenominado «Rey de TikTok», puede aplastar las esperanzas de Petro de convertirse en el primer presidente izquierdista de Colombia.

Antes de la primera ronda de las elecciones presidenciales del mes pasado, Petro estaba muy por delante del candidato del establishment, Federico Gutiérrez, una réplica útil del presidente saliente Iván Duque, pero el finalista real fue Hernández, cuyas habilidades en las redes sociales lo convierten en un verdadero amenaza.

Hernández, de 77 años, es un rico empresario cuyo parecido con Donald Trump es más que superficial. Hace alarde de su ignorancia con orgullo, sus discursos son en su mayoría eslóganes, y casi nunca habla de políticas reales. Pero promete echar a los políticos corruptos.

“Casi todos son salteadores, ladrones, sinvergüenzas, delincuentes”, asegura. Y tiene razón en parte. De hecho, él mismo puede ser uno: se enfrenta a una investigación de corrupción de su época como alcalde de la ciudad de Bucaramanga. Pero es la estrategia populista habitual: atacar a los delincuentes de poca monta mientras se sirve y se protege a los ricos y poderosos.

Hernández no es nada nuevo en América Latina: el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ha estado haciendo un acto de homenaje a Trump durante años. Y si bien puede desviar la “marea rosa” en Colombia, aún cubrirá la mayor parte de la región para fin de año.

Reconversión

Se llama rosa para distinguirlo de la “marea roja” de militantes comunistas y de extrema izquierda que hicieron grandes incursiones en la política latinoamericana a fines del siglo XX.

En la mayoría de los países latinoamericanos, estos movimientos revolucionarios fueron aplastados por golpes militares respaldados por Estados Unidos. En unos pocos, Cuba, Nicaragua, Venezuela, viven como dictaduras estancadas y empobrecidas. Pero cuando terminó la Guerra Fría, los extremistas de ambos lados se desvanecieron.

Para este sector las esperanzas están puestas en la victoria de Petro. Pero otro factor atenta contra el éxito de su programa: la polarización no dejará a ningún candidato con el látigo en la mano, sino más bien modosos para asegurar la gobernabilidad.

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