Colonia Dignidad, documental reaviva interna en gobierno de Piñera

Colonia Dignidad, documental reaviva interna en gobierno de Piñera. Entre los que aparecen en el documental Colonia Dignidad está Hernán Larraín, actual ministro de Justicia y Derechos Humanos de Piñera.

Colonia Dignidad Piñera

La miniserie, dividida en seis capítulos, sigue cronológicamente el crecimiento del poder y la capacidad de daño de Colonia Dignidad, que aún hoy sigue activa bajo el nombre de “Villa Baviera”.

Su interacción con los más reaccionarios de la política chilena es también una suma de horror, comenzando por Roberto Thieme, exlíder del movimiento de extrema derecha Patria y Libertad y ahora un entrevistado “respetable” que está escandalizado por los crímenes de los militares, pero quien no duda en reafirmar que los comunistas del gobierno de Allende tenían que ser eliminados -y llegan hasta el propio Augusto Pinochet-, quien visitó la secta varias veces.

La historia, sin embargo, tiene otros giros. Aunque la serie no lo enfatiza, el primero en investigar la colonia luego de la restauración democrática es Luis Henríquez, uno de los policías asignados para acompañar a Allende el 11 deseptiembre de 1973, día en que los golpistas atacaron el palacio presidencial.

Más complejo es el presente de otro de los que aparecen en el documental, el político Hernán Larraín, actual ministro de Justicia y Derechos Humanos en el gobierno de Sebastián Piñera. Su aparición en el documental como uno de los defensores de Schäfer ha vuelto a poner en duda la idoneidad del líder de la conservadora UDI para el cargo que ocupa, sobre todo porque medios alemanes, como Deutsche Welle, le han acusado de entorpecer hasta hoy las investigaciones sobre la secta, que incluyen la búsqueda de los restos de los desaparecidos en sus tierras.

Schäfer horror

Colonia Dignidad no es el primer audiovisual sobre este tema -abunda el material periodístico en YouTube y también hay ficciones, como una serie chilena Dignidad y la película alemana Colonia, con Emma Watson y Daniel Brühl- pero es el que más consistentemente revela los distintos niveles de horror, secretismo e impunidad del proyecto de Schäfer.

Quizás su punto débil sea la falta de investigación sobre la prosperidad de la secta. Alude a un negocio de piedra triturada y luego se menciona la intermediación en la venta de armas, pero no es posible explicar el esquema que permitió a Schäfer y sus secuaces lograr la capacidad de manipular el sistema judicial, por ejemplo. En este tratamiento superficial de lo económico, el documental parece heredar las limitaciones para entender el fondo del asunto que muestran las víctimas abusadas por Schäfer, que, al fin y al cabo, eran sólo niños y jóvenes.

Alemania

Tampoco es muy clara la verdadera naturaleza de la relación entre la Colonia y el Estado alemán. Hay bastantes puntos oscuros, como el reciente despido en un tribunal alemán del médico Harmut Hopp, colaborador de Schäfer que el documental no menciona.

En cambio, la falta de una explicación directa para el magnetismo ejercido por el malvado líder de la secta es comprensible: allí tendría que meterse con miles de años de preparación masiva para la obediencia irracional a una figura carismática. La reacción de Schäfer en comparación con Hitler, según uno de los primeros colaboradores, fue tan ambigua como reveladora.

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