Cuba intensifica campaña para demonizar a disidentes

Cuba intensifica campaña para demonizar a disidentes. Para el oponente Manuel Cuesta Morúa existe una tensión entre el deseo de cambio de la población y las muy limitadas reformas de poder en vigor desde 2018.

Cuba disidentes

Opositor político en un país donde esta actividad está prohibida y reprimida, Manuel Cuesta Morúa es casi desconocido para sus compatriotas. Los medios oficiales, los únicos autorizados, nunca hablan de él.

Nacido en 1962 y graduado en historia, fue funcionario público en instituciones culturales hasta su expulsión en 1991, por falta de fe en la revolución socialista. Luego creó la Corriente Socialista Democrática, un partido ilegal (solo el Partido Comunista está autorizado), renombrado Arc progresivo en 2002.

A pesar de los juicios y permanece en prisión, nunca quiso exiliarse y aún vive en La La Habana.

-¿Cómo vive Cuba hoy?

-La situación es difícil para los ciudadanos. Las deficiencias se están acumulando: falta de electricidad, combustible para el transporte, escasez de productos básicos como jabón o papel higiénico. Es una crisis del consumidor junto con una crisis estructural.

-¿Qué papel juegan las remesas de expatriados?

-Los remedios sin duda ayudan, pero solo al 15% de la población que los recibe. Los otros dos recursos del estado, la venta de servicios médicos y el turismo, no tienen impacto en la situación porque el gobierno los administra de acuerdo con sus intereses.

-¿Cuáles son estos servicios médicos?

-Es el préstamo de profesionales de la salud en el extranjero: en Venezuela, Brasil, Bolivia. Ellos han reportado durante al menos una década 6 mil millones de dólares por año, lo que ha permitido pagar la colosal deuda de Cuba con el mundo entero. Esta fuente se secó en gran medida después de la decisión de Brasil de prescindir de los médicos cubanos.

-¿Hasta qué punto Cuba sigue dependiendo de Venezuela?

-Desde que Hugo Chávez llegó al poder en 1999, la ayuda venezolana ha ascendido a $ 40 mil millones al año solo en suministros de petróleo, manteniendo a Cuba a flote. La reducción de la ayuda es una de las razones de las dificultades actuales, también debido a la incapacidad del país para crear infraestructura. Terminamos con una «tormenta perfecta» que vuelve a poner a Cuba en la situación de los años 90. Y los que más sufren son los habitantes de las zonas rurales, lejos de la capital.