Ingrid Olderöck, torturadora chilena apodada “la mujer de los perros”

Ingrid Olderöck, torturadora chilena apodada “la mujer de los perros”. La figura de Ingrid Olderöck vuelve a debate público con cortometraje “Bestia”, del director chileno Hugo Covarrubias, nominado al Oscar.

Ingrid Olderöck Chile

“Es un thriller psicológico sobre una mente siniestra” , dice Hugo Covarrubias, luego del anuncio de la nominación de su trabajo al Oscar.

Una de las pocas personas que tuvo la oportunidad de conversar extensamente con la ex agente fue la periodista chilena Nancy Guzmán, quien publicó el libro “Ingrid Olderock, la mujer perro”, en el que -basado en esas conversaciones- elabora una crónica donde la describe como “la mujer más poderosa y brutal de la DINA”.

Ingrid Felicitas Olderöck Bernhard era una ex agente de la Dirección Nacional de Inteligencia Nacional (DINA), el servicio de seguridad creado por Augusto Pinochet tras derrocar a Salvador Allende en 1973.

Pero ella no fue un agente más del organismo encargado de torturar y eliminar a los opositores políticos al régimen militar. Olderöck, ex oficial de Carabineros, se convirtió en la mujer más destacada dentro de la DINA y una de sus funciones fue la formación de decenas de jóvenes a los que entrenó para enfrentarse a los enemigos políticos.

Venda Sexy

Los relatos de las víctimas la acusan de tener perros entrenados para violar a presos y presas políticas en los centros de detención donde muchos desaparecieron. Sobre todo en uno de los recintos clandestinos más brutales, “Venda Sexy”, una casa de dos pisos en un sector de clase media de la comuna de Macul, en Santiago, donde operaba Ingrid Olderock.

Los agentes le dieron ese nombre al centro clandestino porque el método de tortura preferido era el abuso sexual, según consta en el primer informe de la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura, más conocido como informe Valech.

Sobrevivientes que pasaron por la Venda Sexy, como Beatrix Bataszew, han denunciado el uso de perros como método de tortura, también ahorcamientos, ahogamientos, simulacros de ejecución, embarazos forzados, abortos forzados o descargas eléctricas en los genitales.

“En la Sexy Venda había un perro llamado Volodia entrenado para violar sexualmente a mujeres”, dijo.

Nazi

El padre de Ingrid Olderöck emigró de Alemania en 1925, a los 29 años. Junto con sus hermanas, Hannelore y Karin, creció bajo un sistema familiar muy estricto. No se les permitía hablar español ni tener amigos chilenos. Así crecieron prácticamente aisladas.

“Soy nazi desde pequeña, desde que supe que la mejor época que vivió Alemania fue cuando los nazis estaban en el poder, cuando había trabajo y tranquilidad y no había ladrones desvergonzados”, dice Olderöck, en el libro de Guzmán.

Cuando en 1967 Carabineros autorizó el ingreso de mujeres a su Escuela de Oficiales, Olderöck anotó en el primer concurso. Fue la primera mujer paracaidista en Chile y Latinoamérica. Afirmó ser experta en equitación y adiestramiento canino, además de ser cinturón azul en judo. También practicaba tenis, esquí, montañismo y decía ser experta en tiro.

Con esas credenciales, rápidamente pasó a formar parte del servicio secreto que dirigía el coronel Manuel Contreras: la DINA. Mientras demostraba sus habilidades, Olderöck consolidó su posición de poder dentro del servicio.

Pero en 1981 su vida dio un giro. Al salir de su casa, fue atacada por dos extraños a quienes le dispararon a quemarropa en la cabeza y el estómago pero no la mataron. De hecho, sobrevivió hasta el final de sus días con una bala alojada en su cabeza, dice Guzmán.

Una historia de película de terror que ahora entra en formato de corto animado. Toda una parábola de su existencia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *