México, obispo busca frenar violencia narco con diálogo

México, obispo busca frenar violencia narco con diálogo. Obispo de México que sirvió en zonas de conflicto en el extranjero y sobrevivió a un ataque narco quiere pacificar una región violenta.

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La diócesis de Chilpancingo-Chilapa de José de Jesús González está ubicada en el suroeste del estado de Guerrero, en México. Allí las pandillas luchan por la producción y el tráfico de drogas, así como por el acceso a puertos del Pacífico, como Acapulco.

La violencia solía ser aún peor, dijo González, quien fue designado para la región por el Papa Francisco, y después de vivir en Tierra Santa, Suecia, Bélgica y Mozambique.

“Ahora es diferente”, dijo González, de 57 años, quien asumió su nuevo cargo la semana pasada y planea continuar el diálogo de su predecesor, el obispo Salvador Rangel, con los “chicos malos”.

La controvertida estrategia de Rangel consistía en comunicarse regularmente con los narcos y pedirles que detuvieran los asesinatos, los secuestros y las extorsiones.

«Valió la pena. Salvé a mucha gente que estaba secuestrada. En Chilapa hace cinco años todos los días había muertes, mutilaciones, extorsiones. Eso paró”, dijo Rangel, de 75 años.

De un pico de 117 asesinatos reportados en Chilapa en 2017, la cifra se redujo a 14 en 2021, según el gobierno.

En Chilpancingo, la capital de Guerrero, el número cayó de 159 a 50 en el mismo período.

“Chilapa agradece al obispo Salvador Rangel por traer la paz a nuestra tierra”, se leía en una pancarta en los actos que marcaron su retiro.

Truculentos

El 31 de marzo, seis cabezas cortadas fueron encontradas en el techo de un automóvil abandonado en una calle de Chilapa junto con un mensaje de presuntos pandilleros advirtiendo a sus rivales que no vendan drogas en la zona.

Los dos obispos saben que tratar con criminales tan despiadados es peligroso.

Pero “ya estábamos curados del horror”, dijo Rangel, refiriéndose a su experiencia en zonas de conflicto.

González, quien una vez soñó con ser soldado, sobrevivió a un encuentro con la muerte más cerca de casa cuando fue atacado por narcotraficantes en mayo de 2011, en una carretera en el oeste de México.

Los atacantes abrieron fuego contra su vehículo, confundiendo a los ocupantes con pandilleros rivales.

Afortunadamente, todos salieron ilesos y el jefe de la banda acudió a pedir perdón.

Rangel, quien asumió su cargo en México en 2015 después de años en Tierra Santa, ha defendido firmemente el diálogo con los cárteles, incluso después del asesinato en febrero de 2018 de dos sacerdotes en Chilpancingo.

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