Noviembre electoral en Latinoamérica, democracia sí o no

Noviembre electoral en Latinoamérica, democracia sí o no. Hasta no hace mucho votar en Latinoamérica era parte de un paraíso perdido, mientras hoy cobra vigor este noviembre electoral en la región.

Noviembre electoral Latinoamérica

El calendario ha reservado para noviembre de 2021 una grilla electoral profusa en Latinoamérica. El 7 de noviembre de 2021, presidenciales y legislativas en Nicaragua; el 14 elecciones legislativas de mitad de período en Argentina, el 21 la presidencial y legislativa en Chile; también el mismo día, regional y municipales en Venezuela; el 28 de noviembre presidenciales y legislativas en Honduras.

Aquí y allá se denuncian muchas infracciones de la ley y se presenta cierta fatiga democrática. Estos desafíos tienen un trasfondo histórico desconcertante. No hace mucho, hace apenas treinta o cuarenta años, votar en América Latina formaba parte de una nostalgia lejana. El meridiano político de referencia descartó el recurso ciudadano para elegir presidentes, parlamentarios y representantes territoriales.

A pesar de todo, la votación sigue siendo un avance democrático innegable en 2021. Argentina, Chile, Honduras, Nicaragua y Venezuela tienen a sus espaldas un pasado de dictaduras que hay que tener en cuenta.

Las consultas de noviembre de 2021 se adhieren estrictamente a lo que exige una votación adecuada. La oferta electoral es competitiva. Permite elegir entre varias opciones. Esto es cierto en Nicaragua, Argentina, Chile, Venezuela y Honduras.

Dos alianzas, cada una de las cuales reúne a varios partidos, están efectivamente en competencia en Argentina. También hay tres en las regiones regionales de Venezuela. La oferta no se respeta en Nicaragua, así como en Chile hay siete presidenciables, y en Honduras más, dieciséis candidatos.

Democracia en juego

Sin embargo, los espíritus tristes no muestran mal ánimo al denunciar los granos de arena que se apoderan de la maquinaria electoral. La sedimentación está más o menos avanzada según los países. Es muy preocupante en Nicaragua, donde el presidente saliente ha encarcelado a sus principales opositores y ha proscrito varios partidos políticos.

También lo es en Venezuela donde la oposición vive en una situación de tolerancia más o menos ampliada por el poder. En Honduras, el jefe de Estado saliente es citado en varios casos relacionados con el narcotráfico.

Tanto en Argentina como Chile hay desencanto por la votación. El «cuál es el sentido de votar» altera seriamente el significado del voto. Muchos argentinos y chilenos esperaban un cambio político radical. La renovación fotográfica en la cúspide del Estado, sin efecto suficiente sobre experiencias concretas, pesa sobre el juicio que se les da a estas democracias posdictatoriales.

Se espera una alta abstención en Chile, confirmando lo observado para la validación de la Convención Constituyente.

Estados Unidos y la Unión Europea han manifestado su solidaridad con todos aquellos en Nicaragua y Venezuela que luchan por mantener las reglas mínimas del juego requeridas en una democracia. Estas posiciones, lejos de ser formales, han ido acompañadas de presiones diplomáticas y financieras y sanciones selectivas contra los líderes de estos dos países. Estas sanciones afectan poco a los líderes, pero mucho al día a día de todos.

Seguramente después del paso de noviembre en el calendario Latinoamérica vuelva a reperfilarse sobre la base de nuevos y hasta sorpresivos liderazgos.

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