Paz Zárate ante fallo de la Corte Internacional de Justicia entre Chile y Bolivia

Paz Zárate ante fallo de la Corte Internacional de Justicia entre Chile y Bolivia. La experta en Derecho Internacional analiza qué sucederá luego de conocido el fallo por la demanda marítima de Bolivia ante Chile.

Paz Zárate

Evo Morales se enfrenta a una controvertida batalla por la reelección el año próximo. Y también tiene mucho que ver con la decisión del lunes en La Haya, en la sede de la Corte Internacional de Justicia. «Estamos muy cerca de regresar al Océano Pacífico», prometió el mandatario boliviano, a fines de agosto.

Pero algunos analistas creen que es poco probable que el tribunal decida a favor de Bolivia. Y que poco cambiaría si lo hiciera. El organismo de la ONU con sede en los Países Bajos no tiene poder para adjudicar territorio chileno. Y ha estipulado que no determinará el resultado de posibles conversaciones.

Que el fallo de la CIJ llega solo seis meses después de que se escucharon los alegatos finales indica que el caso «no fue complicado», dijo Paz Zárate, experta chilena en derecho internacional. Y lejos de promover la causa de Bolivia, los últimos cuatro años pueden haberlo retrasado.

«El problema del acceso al mar ha sido secuestrado por la actual administración boliviana», dijo Zárate. «La retórica beligerante de Morales ha minado cualquier buena voluntad chilena residual. Bolivia y Chile continuarán hablando en algún momento pero será extremadamente difícil sostener discusiones después de esto», sugirió.

Mientras tanto, Bolivia aguarda el fallo  después de cinco años de deliberaciones. «Bolivia tiene el impulso, un espíritu de unidad y serenidad, y por supuesto está esperando con una visión positiva el resultado», dijo Roberto Calzadilla, un diplomático boliviano.

Muchos bolivianos observarán el fallo de la Corte Internacional de Justicia en las pantallas de todo el país, con la esperanza de que el tribunal de La Haya se pronuncie a favor de que, después de décadas de conversaciones intermitentes, Chile se ve obligado a negociar para otorgar a Bolivia una salida soberana al mar.