Perú, tercer intento de juicio político para presidente Castillo

Perú, tercer intento de juicio político para presidente Castillo. Presidente de Perú, Pedro Castillo, inició esta semana su segundo año de gestión acosado por un nuevo juicio político, el tercero.

Perú tercer juicio político

El discurso anual del presidente del Perú, Pedro Castillo, el 28 de julio, solo agudizó las tensiones con el Congreso. Según analistas, en medio del alto rechazo popular al Ejecutivo y al Legislativo, crecen los sectores que exigen elecciones generales anticipadas y el clamor por que se atiendan los problemas del país.

El segundo año de gestión también se inició con el tercer juicio político contra el presidente.

“No veo que en este año legislativo las fuerzas políticas decaigan en sus intentonas golpistas”, anticipó la parlamentaria Betsy Chávez, quien, como buena parte del oficialismo, cree que lo que se está gestando es un golpe contra Castillo.

Por ahora, el congresista Edward Málaga afirmó que se trabaja en la destitución: “Hay una moción que llamamos ‘vacante 3.0’, trabajada por diferentes bancadas. Cuando se consolide el documento, se someterá a evaluación, para presentarlo como un esfuerzo multipartidario”.

Según Málaga, un legislador centrista que se sumó a las ideas de vacancia hasta ahora manejadas por la extrema derecha, el proyecto 3.0 se diferencia de los dos intentos fallidos de sacar a Castillo, en el que todo estará muy bien estudiado y no caerá en un apuro.

Oposición

La oposición, que no obtuvo los votos necesarios (87 entre 130 congresistas) en los dos intentos de juicio político presidencial, acusa al jefe de Estado de “incapacidad moral permanente” derivada de supuestos actos de corrupción que lo rodean.

Los argumentos se han convertido en investigaciones formales de la Fiscalía, que lo citó a declarar para el 4 y 9 de agosto. El mandatario asistirá a ambas fechas, dijo a la prensa su abogado defensor, Benji Espinoza.

Los hechos alegados van desde coimas para Castillo a cambio de darle a una empresa la construcción de un puente y comprarle biodiesel a otra, hasta obstrucción a la justicia ocultando testigos, intervención ilegal en ascensos en el Ejército y la Policía, hasta plagio en la universidad tesis del ahora presidente.

El exsecretario general de la Presidencia Bruno Pacheco -quien se entregó a la Fiscalía tras casi 100 días escondido- y dos cabilderos se han ofrecido a declarar contra Castillo. A ellos podría sumarse el prófugo exministro de Transporte Juan Silva, la supuesta piedra angular del esquema y de quien se rumorea que estaría negociando su entrega.

Plan B

Para algunos congresistas y juristas, los avances de la Fiscalía podrían generar que el Parlamento suspenda a Castillo por un tiempo mientras se realizan las investigaciones, lo que en la práctica sería un plan B, sin mayoría calificada, como alternativa a la vacancia.

Sin embargo, esto no es compartido por otros sectores de parlamentarios y especialistas, quienes estiman que entre los posibles cargos contra Castillo no hay ninguno que pueda justificar la suspensión, por lo que existiría el riesgo de ilegalidad.

De hecho, hasta ahora la defensa del presidente tiene como estrategia, más que rebatir los casos en sí, argumentar que las acciones fiscales y los intentos de juicio político constitucional no pueden alcanzar al mandatario mientras esté en el cargo.

Ante estas dudas, la moción de vacancia aparentemente continúa como el primer objetivo de los opositores. Lo que no está claro es si obtendrán los votos ahora. Según Málaga, ahora mismo hay 80 congresistas a favor de esa salida por lo que solo faltarían siete.

El gobierno comenzó con 37 diputados del partido Perú Libre (PL), a los que se sumaron cinco del grupo aliado Cambio Democrático, para formar un bloque de 42 que hacía muy difícil que los 88 restantes obtuvieran 87 votos.

Aunque el PL está ahora partido en cuatro pedazos -incluso Castillo renunció al partido-, no está claro si algunos de los que formaron esa bancada apoyarían la vacante. El líder de ese grupo marxista-leninista, Vladimir Cerrón, es cada vez más crítico, pero no ha hablado de luz verde para la destitución.

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