Presidenciales en Chile, las claves de la segunda vuelta

Presidenciales en Chile, las claves de la segunda vuelta. El domingo 19 de diciembre Chile tendrá elecciones presidenciales claves, luego de una carrera electoral que no se detiene desde octubre de 2020.

Chile presidenciales claves

Chile vuelve a las urnas el domingo, para definir las presidenciales, la votación más importante desde octubre de 2020. En estos 15 meses ha tenido que votar en el plebiscito constitucional, en las elecciones para elegir convencionales, alcaldes, concejales y gobernadores, primarias presidenciales, primera vuelta presidencial, parlamentarios, concejales regionales y, en esta ocasión, segunda vuelta para La Moneda.

Pero, aunque algunos especialistas han advertido sobre un posible cansancio electoral, la carrera presidencial está en marcha. En pocos días, Gabriel Boric, el diputado de 35 años del Frente Amplio en alianza con el Partido Comunista, y José Antonio Kast, el abogado ultraconservador de 55 años, de la extrema derecha del Partido Republicano, se enfrentará a dos propuestas de países opuestos.

Mientras Boric impulsa las reformas que tiendan a mayores derechos sociales y gasto fiscal tras las revueltas de octubre de 2019, Kast apuesta por restaurar el orden y la estabilidad perdidos en estos dos años, con la idea de un Estado pequeño, en el que ha ha sido llamado una contrarreforma.

Aunque ambos se han moderado de cara a la segunda vuelta -porque el 46% de los votantes no votaron por ellos el 21 de noviembre, sino por uno de los otros cinco candidatos- representan modelos diametralmente diferentes en contenido y forma.

Sin embargo, tienen una similitud: ambos surgieron inesperadamente en cada uno de sus sectores y hace menos de un año nadie imaginaba que la sucesión de Sebastián Piñera se resolvería entre ellos. Ambos también tienen fuertes vínculos con las formaciones españolas: mientras Kast tiene relaciones con VOX, Boric está vinculado con Podemos.

Segunda vuelta

El 21 de noviembre fue una sorpresa para la izquierda. Aunque las encuestas anticipaban que tanto Boric como Kast pasarían a segunda vuelta, el líder del Partido Republicano llegó con la primera mayoría y liderando por dos puntos al diputado del Frente Amplio: 27,9% contra 25,8%, respectivamente, lo que fue inesperado.

Si bien en Chile desde 1999 el ganador de la primera vuelta siempre ha ganado las elecciones presidenciales, en esta ocasión analistas señalan que hay razones para pensar en una reversión de resultados. Sobre todo, porque hay una inmensa cantidad de votos, el 46%, que hay que ganar.

Las encuestas muestran que Boric lidera a Kast con márgenes variables, algunos estrechos y otros más flexibles. Si el próximo domingo 19 el diputado gana la papeleta, no sería una sorpresa.

Apoyos

Kast logró ordenar rápidamente a la derecha, que nuevamente mostró su pragmatismo. Se le unieron los partidos de coalición del gobierno, Chile Vamos, aunque Kast no fue su candidato de primera vuelta ni participó en las primarias presidenciales que cada bloque realizó en julio.

Tanto la UDI como Renovación Nacional (RN) -las formaciones de la derecha de la transición- expresaron rápidamente su apoyo a Kast, al igual que el partido Evópoli, de derecha liberal, encabezado por el sobrino del candidato, el senador Felipe Kast, con quien no tenía una buena relación política.

El candidato, a cambio, apenas resistió los cambios en el programa, exigidos por sus aliados más moderados.

El que se mostró reacio a dar su apoyo fue Sebastián Sichel, el candidato oficial a la presidencia que obtuvo el cuarto lugar y el 12,7% de las preferencias. Una semana después de las elecciones, sorprendió a Kast con una lista de demandas a cambio de su apoyo, en un documento al que llamó Nueve compromisos para fortalecer la democracia

Allí exigió temas clave como el “respeto irrestricto a los derechos humanos”. Posteriormente, sin embargo, Sichel aseguró que apoyaba a Kast, porque sus condiciones habían sido aceptadas.

A su vez, Kast ha incorporado los rostros de la mujer, un electorado que se ha mostrado especialmente esquivo, debido a sus propuestas iniciales de intentar fusionar el Ministerio de la Mujer con otras carteras, por ejemplo. En esta segunda parte incorporó a Paula Daza, quien lideró la batalla contra el covid-19 desde la Subsecretaría de Salud, y a una figura histórica de derecha, Evelyn Matthei, actual alcaldesa del municipio de Providencia.

Concertación

A Boric se ha sumado a gran parte del mundo en su segunda vuelta de campaña que formó parte de la Concertación, la alianza de centroizquierda que lideró el país entre 1990 y 2010 (en los gobiernos de Patricio Aylwin, Eduardo Frei, Ricardo Lagos y el primer mandato de Michelle Bachelet) y que hoy está en el suelo: su candidata Yasna Provoste obtuvo el quinto lugar con el 11,6% de los votos.

Los primeros en apoyarlo “sin condiciones” fueron los socialistas, que desde hacía meses venían en un plan de acercamiento con Boric (de hecho, buscaban una primaria presidencial conjunta, que fue vetada por la izquierda). En el Partido Socialista, precisamente, habrá una de las principales tensiones de ganar a Boric, como parece probable: ¿formarán parte de un eventual gobierno, rompiendo con la histórica alianza con la Democracia Cristiana, que ya anunció su apoyo a Boric?

Los demócratas cristianos resolvieron en una reunión institucional su apoyo al candidato Boric “sin condiciones”, en una reunión en la que el candidato envió una carta en la que ahondó en los temas que los unen y no los que los separan, porque ha habido dos fuerzas antagónicas en la última década en Chile.

“Sé que la soberbia generacional es mala consejera, que no hay virtud per se en la juventud y la novedad, sino que un proyecto político debe ser juzgado por sus convicciones, principios y actuar en consecuencia”, aseguró Boric en su carta.

Sin negociaciones previas, uno de los principales partidarios de Boric en este período ha sido el de Lagos, una de las figuras que se convirtió en un constante blanco de ataques políticos por parte del Frente Amplio, desde su aparición a principios de la década de 2010.

La propia fundación de Michelle Bachelet, actual Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, también se unió a Boric, aunque en este caso el apoyo parece predecible dada la gran sintonía que la expresidenta siempre tuvo con la nueva generación de izquierda, que surgió con el objetivo. de reemplazar a la Concertación.

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