Ricardo Piglia, en la vida no hay finales

Ricardo Piglia, en la vida no hay finales. En uno de los párrafos que aparecen casuales del libro La forma inicial, el escritor Ricardo Piglia reflexiona sobre la vida y los finales. Delicadeza. Lo más asombroso es que ese día de la charla había firmado su testamento.

Ricardo Piglia vida

Por Ricardo Piglia

Yo tengo una sensación -¿cómo llamarla?- eufórica o negadora de la muerte. Mi noción es que en la vida no hay finales. Es decir, que uno no es consciente de la escena del final. Y cuando hay finales, son siempre trágicos; y si no, hay un fluir de acontecimientos que uno después retrospectivamente recuerda como si hubiera sido un final. Pero uno no vive el final.

Salvo la muerte de alguien  o el fin de una relación en la que uno de los dos queda con la sensación de que hubiera querido seguir.

Me parece que el sistema de los finales en un sistema estructurado. Nosotros sabemos que hay unos horarios que nos llevan a cortar las cosas no en el momento en el que implícitamente la situación lo dicta.

Por ejemplo, esta conversación: quizá podríamos continuar tres dìas si nos dejáramos llevar por la lógica de la propia conversación. Pero sabemos que en algún momento hay una cosa externa que nos dice que hay que cortar.

Imposición

El otro ejemplo son las clases. Hay un modo de ordenar los sistemas estructurados de finales. Es decir, que los finales serían externos al hecho. Vendrían impuestos desde afuera y el sujeto no tendría que por qué vivirlos como un final personal, o de algo que ha terminado.

Hay una lógica social que, me parece, organiza los finales.

Por eso en el arte se experimenta con los finales: los finales de las novelas, de las películas, de las series.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.