Rusia en Latinoamérica, el plan de Putin para 2021

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Rusia en Latinoamérica, el plan de Putin para 2021. La vasta región Latinoamérica se encuentra en un punto de inflexión y habrá mucho en juego para la construcción de la influencia de Rusia en la región en 2021.

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La inestabilidad creada por una recesión sin precedentes y una mayor polarización política en lo que promete ser un año electoral agitado, así como un Una política exterior estadounidense más activa tras la negligencia de Trump probablemente aumentará el apetito de Moscú por el subcontinente. ¿Cómo se materializará esta asertividad en el corto plazo?

La estrategia de Rusia en América Latina estará determinada por una serie de factores en 2021. La polarización política inducida por una recesión sin precedentes será propicia para el juego político de Moscú en lo que será un año electoral agitado para el subcontinente.

Además, es probable que el regreso esperado de los Estados Unidos bajo el presidente Biden a la política sudamericana después de la negligencia de la administración de Trump lleve a Putin a ser más confrontativo para desafiar a Estados Unidos en su puerta. En el frente comercial, no es probable que 2021 traiga cambios sustanciales.

Crisis económica y polarización política

América Latina se ha visto desproporcionadamente afectada por la pandemia de Covid-19. A fines de 2020, el subcontinente representaba casi el 24% de los casos notificados en todo el mundo.

El FMI pronostica una recesión del 8% para la región, con Perú y Argentina alcanzando una tasa vertiginosa del 12% y 14% respectivamente. La crisis ha socavado por completo la recuperación de la última década: el índice de pobreza es ahora el mismo que hace 15 años y las deudas soberanas están aumentando rápidamente.

Aunque el ritmo de las vacunaciones desempeñará un papel importante en la velocidad de la recuperación, es probable que el progreso sea lento en 2021. Rusia ya ha respondido firmemente a esta pregunta sobre la vacunación. En ausencia de otros actores, ha posicionado al Sputnik V como la principal vacuna a distribuirse en la región.

Varios países de América Latina están desarrollando actualmente la fase III de los ensayos de esta vacuna, cuyo desarrollo está financiado por el Fondo Ruso de Inversión Directa. México y Brasil ya ordenaron 32 y 50 millones de dosis respectivamente. Una señal bastante clara de que Rusia está aprovechando la crisis de salud para afirmar su papel en una América Latina post-Covid.

2021 también será un año electoral agitado en América Latina, ya que muchos países acudirán a las urnas en un contexto de malestar social y creciente polarización que Rusia, con toda probabilidad, buscará explotar.

Cinco países (Chile, Ecuador, Perú, Honduras y Nicaragua) celebrarán elecciones generales. Los gobiernos de centroizquierda de Argentina y México también tendrán que soportar la prueba de las elecciones de mitad de período del Congreso, y Brasil y Colombia se encaminarán hacia las elecciones presidenciales de 2022.

En todas las elecciones, el populismo estará en la boleta electoral.

La recesión es oro sólido para los líderes populistas, anti-austeridad y, por extensión, Rusia.

Aunque es demasiado pronto para evaluar la importancia de la reciente victoria de Luis Arce y el regreso al poder del Movimiento al Socialismo, la retórica anti-FMI de la campaña de Arce funcionó bien.

La popularidad de los dos principales presidentes populistas de la región, Jair Bolsonaro en Brasil y Andrés Manuel López Obrador en México, ha aumentado a pesar de su mala gestión de la pandemia, mientras que la popularidad de líderes más tradicionales de tendencia conservadora como Iván Duque en Colombia. se está erosionando.

Frente económico

Aunque Rusia ha mejorado su comercio con muchos países de América Latina, todavía representa una pequeña porción del comercio exterior de la región (0,7% en 2018), especialmente en comparación con China (15,2%).

A corto plazo, probablemente Rusia seguirá invirtiendo en asociaciones específicas, en particular en el sector energético, por ejemplo, basándose en la cooperación bilateral entre Argentina y ROSATOM en materia de energía nuclear civil.

El colapso del sector petrolero venezolano sigue siendo un foco clave para Rusia, cuya influencia, si no control, está creciendo gracias al contrato comercial de Venezuela con el gigante ruso Rosneft (renacionalizado en marzo de 2020 para eludir las sanciones de Estados Unidos).

Finalmente, las inversiones rusas en nuevas tecnologías en América Latina seguirán siendo un área de escrutinio en 2021 y más allá. Si bien el enfoque de China está en proyectos de infraestructura y EE. UU. prefiere que los países latinoamericanos utilicen sus propias redes, la presencia de Rusia está creciendo en sectores innovadores, como el farmacéutico.

Será interesante ver si se impulsará la I + D en las vacunas Covid-19 y cómo lo hará. Este sector se pondrá en valor, así como las telecomunicaciones, un área estratégica que permite a Moscú acceder a los flujos de información regional y utilizarlos fácilmente con fines de defensa y desinformación.

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