Stromae, belga lanza su esperado disco «Multitude»

Stromae, belga lanza su esperado disco «Multitude». Nueve años después de su última obra, Stromae firma «Multitude», el álbum en francés más esperado de 2022.

Stromae Multitude

Olvídese de la depresión de Stromae, agravada por los efectos secundarios de un antipalúdico, que lo había clavado al suelo hace unos años, a raíz de una agotadora gira mundial.

A los 36 (37 en unos días), el artista ha vuelto a despegar, volviendo a los escenarios, por primera vez en siete años, para tres “preestrenos” en Bruselas, París y Ámsterdam. La idea era presentar al sucesor de su disco “Racine Carrée” (2013, el de la consagración). La nueva entrega se llama “Multitude”, prevista para este viernes, y tiene todo, desde la receta ganadora.

«Infierno», título ya desvelado, le permite exorcizar el bache que ha vivido. E “Invaincu”, el tema de apertura, en disco y en el escenario para quienes lo han visto, da fe de su regreso a la forma, el agotamiento enviado a la lona y una ambición redescubierta.

Stromae evita la trampa de la albumoterapia, alejándose de sus tormentos pasados, para convertirse en narrador, variando las narraciones. Como en «Riez» donde se confrontan los sueños de un cantante -ser reconocido y rico- y los de un migrante -papeles y comida. O como en «Fils de joie» donde presta su voz al hijo de una prostituta frente a un cliente, un policía y un proxeneta.

“Los temas que están lejos de uno mismo, a veces es más fácil hablar de ellos. Venía de un programa de la televisión francesa, que ese día recogía los testimonios de hijos de trabajadoras sexuales, realmente me había tocado la violencia de lo que estaban viviendo”, dice el artista.

Actor

Este placer de variar la entonación de su voz y los puntos de vista lo acerca a un actor. “Un poco, es verdad, me gusta interpretar personajes, pero no he reinventado la rueda, es la mejor manera de contar historias, a veces como narrador, a veces como sujeto”.

¿Por qué intentar un día convertirse en actor?

“No, cuanto más tiempo pasa, más no me gusta perder el tiempo frente a la cámara, prefiero estar detrás, un director, abrigado con su chaqueta grande, que un actor que los congela y tiene que hacer 20 veces la toma» (risas).

Stromae también regatea el escollo de la canción dedicada a su hijo con «C’est que du bonheur», donde evita todo angelismo y describe con humor una cotidianidad.

“Soy una mezcla, en la base, de padre ruandés y madre belga-flamenca. Y mi madre siempre tuvo ese deseo de descubrir el mundo y me lo transmitió, gracias a ella descubrí Bolivia, Malí, México, Perú, Argentina”, afirma.

“Pero siempre me tomó tiempo apreciar la música que ella escucha, la música boliviana, la odié hace diez años, la amo hoy. Mi madre ha estado escuchando música japonesa durante mucho tiempo, todavía no estoy listo (risas), pero tal vez pueda comenzar», confiesa.

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